viernes, 9 de abril de 2010

El galimatías de las matemáticas

28-3-2010

El galimatías de las matemáticas

El sistema de enseñar las Matemáticas provoca en los alumnos que vean esta materia como un galimatías

­Los contenidos y el sistema de enseñanza de las Matemáticas —que no han variado sustancialmente en años—, y no los profesores que las imparten, son causas del alto fracaso escolar en esta materia, afirmación en la que coinciden los especialistas consultados de diferentes niveles educativos. «El fracaso se debe encontrar en que el alumno no adquiere las competencias adecuadas para desarrollarse como ciudadano, implicado en una sociedad más compleja y exigente», afirmó a Levante-EMV el decano de la Facultad de Ciencias Matemáticas de la Universitat de València, Rafael Crespo.
En su opinión, el error en la enseñanza de esta asignatura «es convertirla en actividades mecánicas. El modelo tradicional de aprendizaje nos lleva, incluso, a tener alumnos que sacan buenas notas porque reproducen lo que decimos pero luego son incapaces de resolver situaciones reales».
Debe basarse en «tener claro los objetivos y qué competencias debe tener el alumno porque, si no, obtendrá un modelo en el que sólo hay reproducción y no aprendizaje. El niño debe aprender a pensar por sí mismo, a disfrutar planteándose retos y el profesor debe saber utilizar los recurso didácticos, potenciar su habilidades. O se aburrirá».
En opinión de Alberto Conejero, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Politécnica de Valencia —que acaba de organizar las pruebas Cangur en Gandia para alumnos de ESO y Bachillerato—, «los universitarios no deberíamos quejarnos de cómo acceden los estudiantes. Llegan con el nivel de Secundaria. Podríamos decir que debería ser más alto, pero el sistema educativo es el que es».
Para el decano Crespo, los estudiantes, en general, «llegan a la Universidad con poca base, no sólo en conocimiento sino en esquemas de razonamiento. Se ha abandonado la demostración, es decir, la capacidad de deducir. Llegan con un bagaje de conocimientos disperso; sabe hacer muchos sistemas de ecuaciones dos por dos, pero no sabe para qué usarlos».
Conejero, que imparte en Informática, considera que el problema es que «se comprende que se fracase en Matemáticas: porque son abstractas, difíciles. Y, en ocasiones, a los estudiantes les cuesta ver su utilidad, busca recetas. Falta gusto por saber las cosas de memoria. Les falta tener una visión global. A veces se conforman con tener una idea, pero deben practicar, coger hábitos. Cuantas más cosas tengan en la memoria, mejor». Y eso que «el concepto de las Matemáticas de hace 20 años, con demostraciones muy largas, se ha ido simplificando» señala.
Distinta opinión ofrece Vicente Juan, profesor en instituto y miembro del Grupo O de renovación pedagógica. «Hay falta de ajuste con los tiempos y las necesidades de formación adecuada para adolescentes. El curriculum está orientado al desarrollo y adquisición de técnicas lo que genera respuestas negativas. Se plantea adquirir técnicas, reproducir, imitar procedimientos», asegura.
Según subraya, en una época en que «contamos con instrumentos como la calculadora o el ordenador que hace mejor que nosotros las aplicaciones, perdemos mucho tiempo con el cálculo o en que los alumnos aprendan a multiplicar, en técnicas obsoletas, que nunca van a usar. Son las mismas reglas que en la Edad Media. Pero las Matemáticas tienen un inmenso poder».
No piensa así Rafael Crespo. «Existe la idea (perversa) de que las nuevas tecnologías sustituyen habilidades de razonamiento. Facilitan la tarea reproductiva pero no la especulativa. Pero no coartan la formación; bien usados facilitan el aprendizaje» apunta mientras que el profesor Conejero comenta que «deben dominar el cálculo mental. Cuantas más herramientas tengan en la cabeza mejor resolverán los problemas». (Levante-emv)

Cooperación entre familia y escuela, fundamental para el éxito académico

28-3-2010
 
Cooperación entre familia y escuela, fundamental para el éxito académico
 
Establecer un vínculo constante y construir unas buenas relaciones influye de forma positiva en los resultados de los estudiantes

Padres y docentes comparten el mismo objetivo: educar a los alumnos. Pero a veces el camino que toman unos y otros para conseguirlo difiere de forma sustancial y es contradictorio. Para alcanzar la misma meta, el centro debe favorecer la participación de los progenitores y proporcionarles los medios necesarios para estrechar los vínculos con los miembros de la comunidad educativa. La cooperación es fundamental para que el desarrollo académico del estudiante sea coherente. Los padres han de implicarse en el funcionamiento de la escuela y participar en las actividades comunes que se propongan.

Padres y docentes comparten la responsabilidad de la educación de hijos y alumnos. Las dos partes deben cooperar y relacionarse para que la trayectoria académica del niño se desarrolle de forma coherente y en una misma dirección.

Todas las investigaciones y estudios realizados en torno a las relaciones entre familia y escuela ponen de manifiesto que mantener un vínculo estrecho y de participación tiene un importante impacto en los resultados educativos del estudiante. Se debe considerar entonces la cooperación entre padres, docentes y centro escolar como una herramienta efectiva para frenar el fracaso educativo y alcanzar el éxito académico.

Los estudiantes mejoran sus calificaciones, tienen una actitud más favorable hacia las tareas escolares y una mayor autoestima

Francisco Juan García-Bacete, del Departamento de Psicología Evolutiva de la Universidad Jaume I, recoge en su obra 'Comunicación cooperativa entre familia y escuela' una relación de los efectos positivos de una mayor participación de los padres en la educación. Por una parte, los estudiantes mejoran sus calificaciones, tienen una actitud más favorable hacia las tareas escolares, mayor autoestima y una conducta y actitud positiva. En el caso de los docentes, se incrementa su satisfacción con la profesión, adquieren mayor compromiso y preparan mejor sus clases. Los padres comprenden en mayor medida los programas escolares, valoran más su papel en la educación de los hijos y mejoran su comunicación con ellos.
 
Papel del centro

En ocasiones, los docentes se quejan de que las familias no muestran interés suficiente por la educación de sus hijos o no colaboran tanto como se espera de ellos. ¿Pero pone el centro los medios necesarios para esta cooperación? La escuela tiene un papel primordial para lograr que el vínculo entro los miembros de la comunidad educativa sea más estrecho.

El objetivo principal debe ser hacer sentir a los padres que son parte integrante del centro

El objetivo principal debe ser hacer sentir a los padres que son parte integrante del centro. Para conseguirlo, hay que explicarles desde el primer momento el lugar destacado que ocupan en el proceso educativo de sus hijos y la continuidad que deben dar en sus casas al trabajo que se desarrolla en la escuela. Es esencial mantener a las familias informadas sobre el proyecto académico del centro, los cambios que en él se aprueben y las actividades que se organizan durante el curso.
La escuela es responsable del desarrollo e implantación de canales de participación familiar que faciliten el contacto entre padres, docentes y dirección, más allá de las tutorías u otros encuentros formales habituales: talleres, escuela de padres, fiestas escolares o charlas de profesionales, entre otros. Es importante que estas actividades se planifiquen en horarios y fechas en los que puedan participar un mayor número de progenitores, sin que tengan que desatender sus obligaciones laborales.

Implicación de los padres y docentes

Los padres y profesores son los principales actores en el proceso de cooperación entre familia y escuela. Ambos deben mantener una actitud abierta y de participación para lograr que la comunicación sea fluida y eficaz.

Pautas para padres

Atender la demanda de tutorías o sesiones individuales de los docentes. Preparar con antelación las entrevistas para que sean lo más fructíferas posibles.
Respetar la figura del docente y valorar sus opiniones y recomendaciones respecto al desarrollo académico o social del estudiante.
Implicarse en las tareas escolares del alumno en casa e informar a los tutores si surgen problemas importantes en su realización.
Informar a los docentes o al centro de cualquier alteración familiar o del hogar que pueda influir en el desarrollo académico del estudiante.
No banalizar delante de los hijos las actividades escolares o emitir críticas negativas sobre los docentes en su presencia.
Participar en la medida de sus posibilidades en las actividades extraescolares que proponga el centro.

Pautas para profesores

Interesarse por la situación familiar del alumno para obtener la información necesaria que le ayude a atender sus necesidades individuales.
Escuchar las inquietudes de los padres y proponerles soluciones e ideas educativas para implementar en casa con sus hijos.
Utilizar con ellos un lenguaje adecuado y comprensible que les permita entender los conceptos que se tratan.
Hacer uso de la información e ideas que les trasmiten los padres.
No llamar siempre a las familias para formular quejas, sino también para mostrar su satisfacción por el buen comportamiento o los resultados positivos del alumno.
Adoptar acuerdos conjuntos sobre las estrategias académicas más adecuadas para mejorar o mantener el rendimiento académico del estudiante. (Consumer)

La depresión infantil puede generar el fracaso en la escuela

28-3-2010

La depresión infantil puede generar el fracaso en la escuela

Es más frecuente que se depriman los niños de familias desestructuradas, con padres estresados.

ARGENTINA - Los trastornos del sueño, la ansiedad, la apatía y, sobre todo, la falta de concentración, conducen al descenso del rendimiento escolar, en mayor o menor medida. Es importante que, tanto padres como profesores, identifiquen el motivo por el cual se está produciendo un bajo rendimiento o fracaso escolar.
A menudo se presentan casos de niños con una disminución del rendimiento escolar, un cambio notable en su forma de comportarse o síntomas físicos inespecíficos. En estas situaciones, nos podemos encontrar ante un niño deprimido.
Los estudios demuestran que entre un 2% y un 2,5% de los niños en edad escolar están deprimidos. Esta enfermedad es menos frecuente en la edad preescolar.
Sin embargo, el número de adolescentes afectados por depresión es mayor, estimándose cifras de entre un 5% y un 8%.
El niño encuentra más dificultades que el adulto a la hora de comunicarse y expresar sus sentimientos. Por esta razón, en la edad preescolar la depresión se manifiesta mediante irritabilidad, fatiga, dolores de cabeza y un bajo tono general. El niño llora con frecuencia, deja de interesarse por las cosas y muestra una falta de implicación en las relaciones con sus familiares y amigos. Suele ser habitual que los padres y profesores perciban que el niño ya no es el que era y que se encuentra raro. Esta percepción debe tenerse en cuenta cuanto antes para intervenir en consecuencia. Evitaremos sufrimiento al niño y mejorará su pronóstico.
Otros factores que pueden causar la depresión infantil o en los adolescentes son: estrés, consumo de tabaco, muerte de uno de los padres o de un ser muy querido, ruptura de una relación sentimental, trastornos de la atención, la conducta ó el aprendizaje, enfermedades crónicas (como diabetes), niños abusados o maltratados, y otros traumas (incluyendo los desastres naturales).
En la etapa escolar, aparecen síntomas como la tristeza, los sentimientos de culpa, la baja autoestima, la anorexia, la irritabilidad, la apatía, la dificultad para disfrutar con las cosas y las alteraciones del sueño. Estos síntomas suelen llevar al niño a no querer participar en juegos colectivos y rehusar la comunicación con las personas, lo que genera un cierto aislamiento que, a su vez, le dificultará cada vez más la salida de esa situación.
Diagnóstico

Por lo general, el especialista diagnosticará una depresión infantil cuando los citados síntomas se dan con una intensidad moderada y con una duración de, al menos, dos semanas. Los síntomas suelen reaparecer, lo que confirma el diagnóstico según los criterios internacionales.
Cuando los síntomas se observan con una leve intensidad, pero una larga trayectoria (más de un año), nos encontramos ante el denominado trastorno distímico, que es menos grave pero más crónico que la depresión. En ocasiones, el trastorno distímico puede acabar en una depresión.
Para realizar un diagnóstico adecuado, es esencial conocer tanto la historia del niño como su estado actual. Es importante completar la información que nos da el propio niño, con la preveniente de sus padres y profesores, para contar con más puntos de vista. Es preciso conocer si hubo síntomas de euforia, cambios bruscos del humor, hiperactividad y otros signos, que nos pudieran hacer pensar en un trastorno bipolar.
El Instituto Nacional para la Salud Mental norteamericano (NIMH) señala que los niños que sufren depresión suelen tener antecedentes familiares (en el que el padre o la madre pudieron experimentar una depresión en su infancia). También se da esta situación en los adolescentes, aunque con menor frecuencia.
Como es natural, el diagnóstico precoz es fundamental, para tratar la enfermedad y prevenir consecuencias futuras. (Diario Ciudadano)

El mejor españo, el del bilingüe

26-3-2010

El mejor español, el del bilingüe

Los alumnos que estudian en castellano e inglés logran mejores resultados en la primera lengua - A más idiomas, más capacidad para aprender

El español no sólo no sufre por la enseñanza bilingüe, sino que se beneficia de ella. Los alumnos de colegios que combinan castellano e inglés obtienen mejores resultados en la primera lengua que aquellos educados exclusivamente en esta. El balance encargado por el Ministerio de Educación y el British Council sobre la experiencia de 120 colegios públicos españoles confirma la tendencia que ya apuntaban otros estudios: que el alumno bilingüe mejora su capacidad de aprender. También el castellano. Algo que también apuntaban datos de autonomías con dos idiomas oficiales.

Los resultados son buenos sin que influya la clase social

Estudiar en dos idiomas mejora las habilidades lectoescritoras

La plasticidad del cerebro permite una fácil adaptación

Un 10% de los alumnos fracasa en la inmersión lingüística

A diferencia de otros estudios, en esta ocasión el desnivel no puede explicarse en términos de elitismo. Los colegios bilingües se democratizan al llegar a la escuela pública. La evaluación de los 15 años de vida del programa bilingüe del Ministerio de Educación en convenio con el British Council lo revela. Bajo ese programa, 30.000 alumnos de infantil, primaria y secundaria estudian en 120 centros públicos repartidos por España. Los expertos celebran en particular el éxito del programa en especial en las clases menos pudientes.
El hijo de Julia Vargas tiene 11 años y va a un colegio bilingüe desde los tres, el Gregorio Marañón, en Toledo. Vargas confiesa que solicitó ese centro por proximidad al domicilio familiar, aunque "le agradaba que fuera bilingüe"; hoy no lo duda, fue un acierto. "Tiene muy buen nivel de inglés y saca muy buenas notas en general. Además, le gusta mucho y está muy motivado". Vargas no sabe si el nivel de comprensión en castellano de su hijo está influido por el reparto de horas entre el castellano y el inglés, pero lo que es un hecho es que "va muy bien en todas las materias".
El 20% de los estudiantes del Gregorio Marañón son "alumnos con problemas", según explica su directora, María Jesús López, y un 8% son calificados de "riesgo social", término tras el que hay absentismo escolar, falta de motivación y características socioeconómicas y culturales que en cualquier momento "puede llevarles a cambiar el estudio por la delincuencia". El Gregorio Marañón ejemplifica muy bien la pretensión del programa bilingüe en las escuelas públicas: "Se creó para dar acceso al bilingüismo a gente que no tiene recursos para ir a una academia", explica López. Tras 14 años, la directora esta satisfecha, los resultados son muy buenos. "No es fácil, dadas las características del alumnado. Se trabaja mucho, con grupos flexibles y reducidos".
Algunos alumnos son extranjeros, principalmente magrebíes y chinos. Dos lenguas y ninguna materna, intimida. "Si son pequeños, aprenden sin problema; si no, se les da una programación más adaptada", explica López.
El inglés resuena en los pasillos del centro durante todo el día, aunque el 40% de lo programación se imparte en castellano. "Tratamos de que la forma natural de comunicarnos sea el inglés. Nos saludamos en inglés, se canta en inglés y celebramos fiestas anglosajonas. El centro está imbuido en la cultura inglesa".
Sin embargo, según la evaluación, un 10% de los alumnos tienen dificultades para enfrentarse a dos lenguas y se descuelgan. "Aquí se descuelgan poco porque se les dedica más atención, dadas las características del centro", asegura López con rotundidad.
Teresa Reilly, directora de Proyectos Bilingües del British Council, explica que fue la preocupación de los padres de que sus hijos tuvieran carencias en su conocimiento del castellano lo que llevó a indagar el asunto. Se tomaron grupos de alumnos de segundo de ESO de cuatro colegios. Unos estaban en el programa y otros no, y se les dio un texto en español. El ejercicio se corrigió por profesores ajenos al centro que no sabían quienes eran los bilingües, y se vio que el nivel de español de estos era "claramente superior".
En la evaluación se asegura que el programa puede haber beneficiado especialmente a los alumnos de entornos poco favorecidos desde el punto de vista socioeconómico. "Sería razonable concluir que la participación en el programa no ha perjudicado la competencia en español de los alumnos, y que, de hecho, los datos apuntan que debe de haber sido beneficiosa en ese aspecto", reza el informe.
Pero, ¿por qué el bilingüismo mejora el aprendizaje de idiomas? "Creo que si se estudia un idioma desde una edad temprana, sus distintas áreas, la mente se abre a otra forma de pensar, se desarrolla la capacidad de analizar. Y si se aprende a leer bien en un idioma, eso se transferirá al otro", afirma Reilly. No va errada en el tiro, como demuestran los científicos expertos en la materia.
Como comenta el profesor de la Universidad de La Laguna especialista en lenguas extranjeras Plácido Bazo, investigaciones psicolingüistas como las de la catedrática de Harvard Catherine Snow, contrastan "la fuerza del aprendizaje bilingüe sobre la lengua materna". Este experto subraya " el peso cognitivo que supone realizar un aprendizaje con doble simetría de habilidades lectoescritoras, que no sólo aumenta el tiempo de dedicación a estas técnicas, sino que aumenta las habilidades de pensamiento al integrar las dobles formas y estrategias de cada una de las lenguas". Y añade que es ese esfuerzo que una parte de alumnado no puede realizar el que obliga a reconocer un abandono o fracaso cercano al 10%.
Eduardo Coba, director del Instituto de Formación del Profesorado, Investigación e Innovación Educativa del Ministerio de Educación, señala que "un 10% no es mucho. Por ejemplo, si más del 10% de los alumnos de 6º de primaria no tienen los 12 años que corresponden a ese curso, algo no ha ido bien". Aunque resta importancia al dato, asegura que se trabajará para "alcanzar un éxito del 100%".
El jefe de Neurología del Hospital La Paz (Madrid), Exuperio Díez Tejedor, afirma que dado que el lenguaje es "una herramienta del conocimiento", si este está más desarrollado, "puede ser que los niños aprendan más". "Les sería más fácil leer y comprender", afirma. La causa es clara: "El cerebro es un órgano que está en continua remodelación". Y el aprendizaje de un idioma (o de dos) estimula su plasticidad. Sin embargo, este miembro de la Sociedad Española de Neurología (SEN) tiene un reparo de fondo: "Tampoco los estudios que se han hecho en España con niños que son bilingües -catalanes, gallegos, valencianos- demuestran una gran diferencia con los que son monolingües".
En España apenas se aprecian diferencias de resultados en la nota de Lengua que obtienen los alumnos de las comunidades bilingües y de las monolingües. Pero un estudio del Ministerio de Educación concluyó hace tres años que los alumnos de comunidades con dos lenguas oficiales sacaron una puntuación ligeramente mejor en castellano que los de que tienen una sola lengua. Sobre un baremo promedio de 250 puntos para los 9.500 estudiantes de último curso de primaria que participaron en el sondeo hecho en 450 centros de toda España, los bilingües tuvieron 256 puntos y los de una lengua oficial 252.
Centrándose en las pruebas PISA que realiza la OCDE a los alumnos de varios países de 15 años, los que viven en comunidades bilingües tampoco tienen peores resultados que el resto en comprensión lectora. En País Vasco, donde una parte de los alumnos estudian en euskera y en castellano, la última prueba PISA de 2006 les da 487 puntos en comprensión lectora, por encima de los 461 de media española. En Galicia, donde hasta ahora se imparte como mínimo el 50% en gallego, los alumnos tienen 479 puntos.
Con información de Sebastián Tabarra y Emilio de Benito.(El País)